Suelos saturados de agua elevan el riesgo de socavones y deslizamientos

Klaus Gayer, académico UM, sostiene que las pendientes pronunciadas, la textura gruesa de los suelos y la escasa cobertura vegetal hacen que Coquimbo y Atacama sean especialmente vulnerables. “Existen menos raíces sujetando el terreno, lo que se suma al peso adicional y la fuerza del agua escurriendo por las laderas. Todo ello aumenta las probabilidades de desprendimientos y socavones”, detalla. Leer nota aquí.