La Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente y Sustentabilidad ya tiene su primera egresada

Rafaela Toledo (24) defendió su tesis hace algunos días y aprovechó la ocasión para repasar y comentar con Diario Mayor estos cinco años de carrera, cómo fue ser parte de la primera generación, los desafíos de las mujeres en la ciencia y su vocación profesional.  


 

Pese a las buenas notas, Rafaela Toledo (24 años) tuvo una crisis vocacional que, paradójicamente, le mostró el camino que en realidad quería seguir.  

“Salí el 2015 del colegio y entré a un Bachillerato en Humanidades. Quería ser psicóloga, pero luego de 4 meses me di cuenta de que no era lo mío. Me entretuve siendo humanista, pero necesito números en mi vida”, recuerda Toledo, quien tras atreverse a seguir su vocación y dar un giro por aquellos años, logró convertirse este 30 de marzo en la primera egresada de la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la U. Mayor.  

Un camino de 5 años que no fue fácil, pero que recuerda con cariño, destacando la cercanía con los académicos, los esfuerzos por “hacer” escuela en una carrera creada en 2017, además de otras ideas que esta alumni compartió con Diario Mayor.  

 

- Rafaela, ya egresa y casi con el título en la mano, ¿cuáles son tus proyecciones profesionales?  

“Me gustaría trabajar en algo que tenga que ver con energías limpias, que es parte de lo que hice en mi práctica, específicamente en lo que es huella de carbono. Es un área que me interesa también porque una de las profesoras en nuestra carrera, de Eficiencia Energética, nos motivó como mujeres a meternos en dicho rubro, incluyendo también el de energías renovables, porque aún son pocas las mujeres en ese espacio”.    

 

-Volvamos al 2015, cuando estabas saliendo del colegio, ¿qué te motivó a escoger esta carrera? 

“Quería ser psicóloga, pero luego de 4 meses me di cuenta de que no era lo mío. Me entretuve siendo humanista, pero necesito números en mi vida. Siempre me habían interesado los temas de medio ambiente, pero había pocas carreras y ahí encontré que la U. Mayor tenía esta ingeniería. Era una apuesta, obviamente, porque era una carrera recién creada en ese año, el 2017. Me pregunté muchas veces también por qué nadie en el colegio me dijo que estas carreras existen”. 

 

 

 

¿Y valió la pena esa apuesta?  

“Totalmente. Durante los cinco años siempre dije que mi carrera era muy entretenida y aprendí mucho. Era la primera generación, entonces prácticamente creamos la carrera con nuestros profes. Esto también nos hizo ser muy cercanos a ellos: éramos nosotros y los académicos haciendo escuela".  

 

-¿Sientes que aún las ingenierías son un terreno masculinizado? ¿Tuviste esa sensación en tu práctica o en el desarrollo de la carrera”  

"Tuve la suerte de que Ingeniería en Medio Ambiente y Sustentabilidad era mitad y mitad. Pero antes de entrar pensé que como era una ingeniería iba a ser menos paritaria, pero siempre estuvimos a la par, tanto en el caso de las mejores notas como también de quienes fuimos los primeros egresados. Y tengo la impresión de que en otras ingenierías también está todo más algo más paritario".  

 

Y por último, ¿tienes esa misma impresión en ámbito de las ciencias en general?  

"Creo que ha habido un avance, porque hay una comunidad de mujeres organizadas y también estamos en medio de una revolución en ese sentido. Y poco a poco hay mujeres en las ingenierías y también incentivando entre nosotras mismas la idea de hacer un cambio".