Estudio identifica variantes genéticas chilenas vinculadas al cáncer de mama hereditario
Una investigación realizada en 140 mujeres de distintas regiones identificó datos relevantes en casi una de cada cuatro pacientes. Científicos de la U. Mayor plantean que contar con evidencia de la población nacional podría contribuir, a futuro, a la prevención, a mejorar la detección temprana y a contar con test o guías acordes a la realidad del país.
En Chile, uno de cada ocho mujeres podría desarrollar cáncer de mama y se estima que entre un 10% y un 15% de los casos son hereditarios. Ante este escenario, buscar las variantes genéticas presentes en el ADN que puedan aumentar la predisposición a desarrollar esta patología sería de suma importancia para tomar medidas de prevención a nivel país, ya sea a través de vigilancia continua, detección temprana o asesoramiento genético.
Dos investigadores de Universidad Mayor, el Dr. Sebastián Morales-Pisón, del Centro de Oncología de Precisión (COP), y el Dr. Ricardo Ramires, de la escuela de Tecnología Médica, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, lideran un estudio pionero en el que analizaron los datos genómicos de 140 pacientes en Chile, menores de 50 años y de diferentes regiones del país (Atacama, Biobío, Magallanes y Metropolitana) cuyos antecedentes familiares hacían sospechar una tendencia a esta enfermedad.
“En nuestro país existe investigación valiosa orientada a comprender la biología de este cáncer. Se han realizado aportes relacionados a los genes BRCA1 y BRCA2, sin embargo, con el tiempo se ha descubierto que existen muchos otros genes que también pueden influir, pero todavía disponemos de muy poca información. Mientras gran parte de los estudios comienzan cuando el tumor ya está presente, la genética hereditaria abre la posibilidad de reconocer el riesgo con anterioridad”, comenta el Dr. Morales-Pisón, quien indica que esa fue la motivación para indagar sobre este tema.
Así, los expertos analizaron la parte del ADN que contiene las instrucciones para producir proteínas, conocida como exoma. Cuando observaron solamente los 20 genes tradicionalmente asociados a esta enfermedad, encontraron variantes genéticas clínicamente relevantes (patogénicas o probablemente patogénicas) en un 18,7% de las mujeres. Al ampliar la pesquisa a otros genes relacionados con predisposición hereditaria a otros tipos de cáncer, esta proporción aumentó a un 23,6%. 
Si bien BRCA1 y BRCA2 son los genes con mayor número de alteraciones significativas hay otros genes que también tendrían un papel importante y que normalmente podrían quedar fuera de un análisis más restringido. Con esto de demuestra que la predisposición hereditaria al cáncer de mama en la población nacional es genéticamente diversa. “Chile aún carece de guías extensa de este tipo. Por ejemplo, en cáncer de mama se cierra sólo a dos genes, porque es lo que puede cubrir el sistema público. Finalmente, todos los médicos que hacen genética se basan en guías y evaluaciones de otros países que no nos representan genéticamente”, explica el Dr. Morales-Pisón.
Por eso esta investigación aporta, por primera vez, datos específicos de variantes presentes en pacientes chilenas, ya que hasta ahora sólo se han elaborado antecedentes genéticos en Europa y Norteamérica, mientras que las poblaciones latinoamericanas continúan estando muy poco representadas. “Esta evidencia ayuda a que la medicina genómica pueda incorporarse de manera responsable, informada y más equitativa en nuestro país, junto con contribuir, en el futuro, al diseño de estrategias más adecuadas para nuestra población”, precisa Morales-Pisón.
Por su parte, el Dr. Ricardo Ramires agrega que muchos de los genes identificados en las mujeres chilenas que causan cáncer de mama son genes que históricamente no estaban asociados a esta patología, pero sí a otros tipos de cáncer, como el de colon.
“Chile tiene su característica genética peculiar. En este catálogo que hicimos se encuentran variaciones genéticas conocidas y variantes genéticas descritas por primera vez en nuestra población. Ahora nos adjudicamos un segundo proyecto para expandir este conocimiento a tumores de próstata y tumores de colon porque queremos ver, además, si los genes que causan el cáncer de mama hereditario podrían también causar otros tipos de cáncer. De tener éxito esto abre la posibilidad de hacer test genético a familiares de pacientes para detectar si traen o no la sensibilidad al cáncer. Así uno podría partir con métodos de rastreo y de prevención a una edad mucho más anticipada, impactando directamente en los programas de salud pública para evitar nuevos casos e integrando tratamientos y terapias específicas para los cánceres de mama, por ejemplo, con pastillas”, dice.

En el marco del Mes de la Concientización sobre el Cáncer de Mama, estos resultados publicados en la revista Human Genomics demuestran el valor del análisis genético de esta patología que anualmente cobra la vida de 2.200 personas en el país.
¿Sirve el examen genético para anticipar un cáncer de mama?
La actriz Angelina Jolie, en 2013 se sometió a una doble mastectomía preventiva y en 2015 a la extirpación de ovarios y trompas de Falopio, tras descubrir con pruebas genéticas que era portadora de una mutación en el gen BRCA1. Ramires comenta que, por ahora, esto no sería una buena opción en Chile, aparte que es caro, pues supera los $600 mil.
“Hay clínicas privadas que lo ofrecen. Son de altísimo nivel y de alta calidad, pero no han sido desarrollados en Chile. Estamos importando y trayendo una tecnología que no está basada en nuestra realidad. Deberíamos aplicar cuestionarios para ver si las personas tienen antecedentes familiares de cáncer, como lo hacen otros países. Nosotros colaboramos mucho con el Instituto Catalán de Oncología y ellos le envían una carta a las personas cuando cumplen cierta edad donde les indican que se hagan un examen como chequeo. En el caso de predisposición a cáncer de colon te piden una muestra de heces por correo que ellos analizan y si encuentran algo anómalo te llaman y te ofrecen una colonoscopía. Si ya hay sospecha clínica, se pasa al test genético. La idea es actuar con prevención”, finaliza.
