Proyecto chileno busca anticipar inundaciones glaciares en Aysén y Magallanes
El Sistema de Alertas Glaciares AvanZado, SAGAZ, que reúne a investigadores de la U. Mayor, la U. de Magallanes, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia y la U. de Baylor (EE.UU), se encarga de monitorear lagos glaciares y fortalecer la prevención frente a inundaciones repentinas, como las ocurridas en Nepal. En Chile, ya se han documentado al menos 37 de estos fenómenos, llamados también GLOF.
Luego de lo ocurrido en la frontera entre Nepal y Tíbet, donde el colapso de una masa glaciar desencadenó una violenta avalancha, es clave contar con información sobre cambios que puedan aumentar la probabilidad de este tipo de eventos, especialmente en países de alto riesgo, como Chile, que posee una extensa geografía glaciar.
En un contexto de cambio climático, un grupo de investigadores busca anticipar inundaciones repentinas asociadas al vaciamiento de lagos glaciares en la Patagonia chilena, a través del Sistema de Alertas Glaciares AvanZado (SAGAZ), un proyecto que combina una red de monitoreo con estaciones de bajo costo, un sistema predictivo de los niveles de lagos glaciares y una estrategia de comunicación del riesgo, lo que permite evaluar escenarios y adoptar medidas preventivas antes de que una amenaza se transforme en desastre.
Así, profesionales de la Universidad Mayor, la Universidad de Magallanes, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) y la Universidad de Baylor (EE.UU), en colaboración con la Dirección General de Aguas y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), están controlando variables como el nivel de los lagos, la precipitación y las condiciones atmosféricas, integrándolas con modelos hidrológicos y pronósticos meteorológicos que ayudarían a estimar la evolución de los sistemas.
En Chile ya se han documentado al menos 37 vaciamientos repentinos de lagos glaciares, llamados también Glacial Lake Outburst Flood (GLOF), con impactos particularmente relevantes en las regiones de Aysén y Magallanes. Además, en 2017, en Villa Santa Lucía, comuna de Chaitén, región de Los Lagos, se produjo un fenómeno similar a lo sucedido en Nepal, a lo que se suma el crecimiento del turismo y obras que están llevando cada vez más personas a territorios expuestos a este tipo de peligros.
Mejor respuesta
Los GLOF pueden liberar grandes volúmenes de agua en períodos muy breves, afectando comunidades, infraestructura, caminos, conectividad y actividades productivas. Uno de los principales desafíos es que los sistemas tradicionales suelen detectar el fenómeno cuando el vaciamiento ya comenzó, dejando solo horas o minutos para reaccionar. Así, SAGAZ pretende ampliar esa ventana temporal.
El objetivo del proyecto es avanzar desde una plataforma de monitoreo y predicción hacia un sistema de alerta temprana, que contribuya a construir territorios más resilientes, incorporando estos riesgos en la planificación de la infraestructura y el crecimiento de las comunidades. “Se necesita reforzar con redes de monitoreo y coordinación frente a amenazas de origen glaciar que podrían ser más frecuentes en el futuro”, señala Iñigo Irarrazaval, investigador del CIEP.
Uno
de los componentes de la iniciativa es la comunicación del riesgo, cuyo propósito es comprender qué tipo de datos necesitan los distintos usuarios, cómo interpretan las alertas y qué formatos pueden facilitar acciones oportunas. “La comunicación deja de ser una etapa final o un proceso unidireccional. Para que la información sea realmente utilizada, debe formar parte de un ecosistema articulado de actores que colaboran, comparten información y toman decisiones en torno a la prevención”, explica la Dra. Vargas, quien pertenece a la Escuela de Ingeniería, U. Mayor.
Este trabajo incluye talleres participativos en Aysén, los que se están desarrollando durante este mes, y en Magallanes, los que comenzarán en octubre próximo, para construir una base de confianza entre instituciones públicas y actores locales que permita desarrollar colaborativamente una estrategia de respuesta a posibles emergencias.
Durante este año, la iniciativa financiada por la National Geographic Society para el período 2026–2027, cuenta con una red de once estaciones de monitoreo distribuidas entre Aysén y Magallanes.
