Inédito estudio encontró contaminantes prohibidos hace décadas en plumas del cóndor andino
Investigadores analizaron plumas recolectadas de manera no invasiva desde la zona central de Chile hasta la Patagonia y detectaron pesticidas, retardantes de llama y policlorobifenilos en niveles que aumentan con la edad de las aves y con su cercanía a fuentes humanas de alimento. Se trata del primer estudio de este tipo realizado en Sudamérica.
El cóndor andino, una de las aves más emblemáticas y amenazadas de Sudamérica, ha estado expuesto a sustancias químicas cuyo uso fue prohibido hace décadas. Así lo reveló un estudio internacional que, por primera vez, detectó contaminantes orgánicos persistentes en plumas de estas aves recolectadas desde la zona central de Chile hasta la Patagonia.
El trabajo, publicado recientemente en la revista Journal of Hazardous Materials, fue desarrollado por investigadores de Chile, España y Estados Unidos. El equipo analizó 108 plumas caídas naturalmente en 19 dormideros comunales de cóndores, distribuidos a lo largo de 2.500 kilómetros del territorio nacional, convirtiéndose en la primera investigación de este tipo realizada en Sudamérica.

Las plumas fueron analizadas en laboratorio para detectar y cuantificar 52 compuestos químicos, además de reconstruir la dieta reciente de cada ave. Los investigadores identificaron pesticidas como el DDT, retardantes de llama (PBDE), policlorobifenilos (PCB) y hexaclorobenceno (HCB), sustancias prohibidas hace más de 30 años debido a sus efectos sobre la salud y la biodiversidad. Su presencia demuestra que estos contaminantes aún persisten en el ambiente y continúan llegando a la fauna silvestre.
"Este estudio aporta una primera línea de base sobre la exposición del cóndor andino a contaminantes químicos persistentes", señala el Dr. Cristóbal Galbán, investigador del Centro GEMA de la Universidad Mayor y uno de los autores del estudio.
Los resultados también mostraron que los patrones de contaminación varían según la geografía. Los PBDE fueron más abundantes en la zona central, la más industrializada y poblada del país, mientras que el HCB y algunos PCB presentaron mayores concentraciones en la Patagonia. Esto sugiere que estos compuestos pueden ser transportados por la atmósfera a grandes distancias, alcanzando incluso zonas remotas y evidenciando su distribución a escala global.

Asimismo, las aves adultas presentaron concentraciones más altas que las juveniles en varios de estos compuestos, un patrón consistente con la acumulación gradual de contaminantes a lo largo de la vida como consecuencia de una exposición prolongada a través de la dieta.
Los científicos también encontraron que los cóndores con una dieta más vinculada a fuentes de alimento de origen humano, como basurales o ganado, presentaron mayores concentraciones de contaminantes, especialmente PBDE, lo que refuerza la relación entre los hábitos de alimentación y la exposición a estas sustancias.
"Poder demostrar que los contaminantes que hemos producido siguen representando una amenaza, entrega una evidencia más para impulsar medidas de gestión y vigilancia sobre las nuevas familias de contaminantes globales que hoy aún no estamos monitoreando", enfatiza el experto.
