Estudio revela que las desigualdades de género se profundizan al extender la vida laboral tras la jubilación

Una revisión científica coliderada por el Centro de Economía y Políticas Sociales (CEAS) de la U. Mayor, analizó las diferencias en cómo hombres y mujeres experimentan el empleo en la vejez. Así, los hallazgos apuntan a una desprotección acumulada que afecta principalmente a las mujeres.


 

Comprender por qué las personas continúan trabajando después de la edad de jubilación va más allá de las estadísticas: responde a dinámicas de género, trayectorias laborales desiguales y contextos de vulnerabilidad social.

Así lo demuestra el estudio internacional “Gender inequalities in extended working life: a systematic review of qualitative studies”, el que examina la evidencia cualitativa disponible en 47 investigaciones académicas de todo el mundo sobre cómo se experimenta el empleo en la vejez y qué inequidades persisten en esta etapa.

La investigación se enmarca en un proyecto Fondecyt Regular liderado por el Dr. Ignacio Cabib, del Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica, y cuenta con la participación de la investigadora Dra. Francisca Ortiz, del Centro de Economía y Políticas Sociales (CEAS) de la Universidad Mayor.

En un escenario de envejecimiento demográfico acelerado, la prolongación de la vida laboral no siempre responde a una elección personal. “Por vida laboral extendida entendemos a todas aquellas personas que han decidido o se han visto en la obligación de prolongar sus años laborales más allá de la edad legal de jubilación de su país. Es un fenómeno reciente y al alza, condicionado por factores socioeconómicos que moldean las trayectorias individuales”, explica Ortiz.

Este panorama plantea urgentes desafíos para los sistemas de protección social, especialmente en el modelo previsional chileno, donde la continuidad laboral incide de forma directa en la seguridad económica durante la vejez.

Brechas de género acumuladas

Uno de los principales hallazgos del estudio determina que las brechas de género no surgen de forma espontánea en la vejez, sino que se construyen y acumulan a lo largo de todo el ciclo vital. Las diferencias salariales previas, las lagunas previsionales y la carga histórica en las responsabilidades de cuidado informal terminan castigando de manera diferenciada esta etapa.

“Los sistemas de pensiones actuales a menudo no consideran estas diferencias estructurales de la biografía femenina, lo que resulta en importantes brechas que afectan desproporcionadamente a las mujeres”, advierte la investigadora del CEAS.

Estas desigualdades también determinan las razones para mantenerse activos. Mientras una alta proporción de mujeres se ve forzada a continuar por estricta necesidad económica (aunque valoran la interacción social del entorno laboral), los hombres tienden a buscar modalidades más flexibles que les permitan mantener autonomía, estatus y control de sus tiempos. A esto se suma el edadismo y la discriminación laboral, factores que profundizan las barreras de reinserción para los adultos mayores.

Mirar el Sur Global

El estudio releva además la importancia de incorporar enfoques cualitativos en las ciencias sociales para analizar el mercado del trabajo. A juicio de Ortiz, la perspectiva cualitativa agrega un nivel de profundidad clave para explorar los significados reales del empleo en la vejez, las motivaciones subjetivas y las tensiones cotidianas que las estadísticas masivas omiten.

No obstante, la revisión evidenció un fuerte sesgo territorial en la producción de conocimiento: la gran mayoría de las investigaciones se concentran en el Norte Global, dejando fuera las realidades de América Latina.

“El predominio de estudios de países occidentales desarrollados, junto con la escasa atención a las economías del Sur Global, subraya la necesidad urgente de generar estudios más diversos, inclusivos y locales”, plantea la experta U. Mayor.

Abordar estos vacíos es un paso fundamental para optimizar el diseño de las políticas públicas en el país. “Generar más investigación en esta línea nos permitirá diseñar e implementar reformas basadas en evidencia científica real, orientadas a dignificar y mejorar de manera urgente la situación de las personas mayores que continúan trabajando en Chile”, concluye Ortiz.