Estudio mostró los beneficios del yogurt en la fuerza muscular y la salud digestiva de los adultos mayores

Una investigación, en la que participaron científicos del Centro de Envejecimiento y Longevidad Saludable U. Mayor, comparó por primera vez los efectos de este producto lácteo frente a una serie de suplementos alimenticios, a través de una prueba que combinó alimentación y rutinas de ejercicio.



La pérdida progresiva de masa, fuerza y capacidad física asociada a la edad puede derivar en sarcopenia, una condición que afecta la autonomía de los pacientes y aumenta el riesgo de caídas en adultos mayores. Para prevenir este deterioro, la ciencia ha confirmado que la mejor estrategia es combinar el ejercicio de fuerza con una alimentación rica en proteínas.

En este ámbito, los suplementos en polvo como la proteína de suero (whey protein) se han vuelto populares por su rapidez de absorción y su alto contenido de aminoácidos clave para el músculo. Sin embargo, un alimento de consumo diario puede ofrecer los mismos resultados y, al mismo tiempo, proteger la salud digestiva.

Alimentos v/s suplementos

Un reciente estudio elaborado por científicos del Centro de Envejecimiento y Longevidad Saludable de la Universidad Mayor, en conjunto con investigadores de la U. de Chile, U. Andrés Bello y U. de O’Higgins, analizó el efecto del yogurt frente a la proteína de suero durante un programa de entrenamiento de fuerza.

Los resultados mostraron que ambos grupos aumentaron en la misma medida su masa muscular, la fuerza en brazos y piernas, la potencia muscular y la velocidad al caminar. La gran diferencia estuvo en el impacto intestinal: el yogurt, al ser un alimento fermentado, ayudó a proteger la microbiota, la comunidad de bacterias del tubo digestivo que suele desequilibrarse con los años.

“El hallazgo nos pareció especialmente relevante porque muestra que no solo importa la cantidad o la calidad de la proteína, sino también la matriz en que se consume. Dos productos pueden generar beneficios musculares semejantes y, al mismo tiempo, relacionarse de manera distinta con el ecosistema intestinal”, explica la Dra. Paulina Calderón-Romero, investigadora del Centro de Envejecimiento y Longevidad Saludable U. Mayor, quien participó en la publicación junto al Dr. Felipe Court. El proyecto fue liderado por el Dr. Matías Monsalves-Álvarez, del Instituto de Ciencias del Ejercicio y la Rehabilitación (ICER) de la Universidad Andrés Bello.

Beneficios en la microbiota

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, evaluó durante ocho semanas a adultos mayores sedentarios que realizaron ejercicios de fuerza e ingirieron entre 1,5 y 1,7 gramos de proteína por kilo de peso al día.

Aunque ambos grupos mejoraron su rendimiento físico, el yogurt mostró una ventaja única: estimuló el aumento de Coprococcus, un tipo de bacteria que produce butirato, un componente esencial para la salud digestiva, el metabolismo y el control de la inflamación.

Este resultado confirma que un producto básico y de fácil acceso en cualquier almacén o supermercado es totalmente capaz de respaldar la salud muscular.

“Si una persona mantiene una alimentación variada y cubre sus necesidades diarias de proteína a través de la dieta, los suplementos no son imprescindibles”, aclara la Dra. Calderón, quien agrega que la proteína en polvo puede ser útil en casos específicos donde cueste alcanzar los requerimientos nutricionales, pero enfatiza que “su uso debería evaluarse de forma individual y con orientación profesional, especialmente en personas mayores”.

Junto con los hallazgos nutricionales, el equipo investigador destacó que el factor más determinante del estudio fue la constante práctica del ejercicio de fuerza. Todas las personas evaluadas mostraron mejoras significativas en masa muscular, potencia de extremidades y agilidad al caminar, lo que confirma que el entrenamiento de fuerza es la herramienta más efectiva para prevenir la pérdida muscular y conservar la independencia, incluso en personas sobre los 65 años.