Náuseas y flatulencias: señales que podrían indicar que eres intolerante a la lactosa

Esta enfermedad es más común de lo que se cree, ya que en promedio afecta al 65% de la población mundial. Otros síntomas comunes son vómitos, ruidos intestinales audibles, meteorismo, distensión abdominal y diarrea, los que pueden presentarse entre 30 minutos a dos horas después de haber consumido un producto lácteo.


La intolerancia a la lactosa es una enfermedad común. Esto, porque en promedio afecta al 65% de la población mundial, manifestándose a través de algunas molestias físicas que pueden incluir náuseas y vómitos, ruidos intestinales audibles, meteorismo, distensión y dolor abdominal, flatulencias y diarrea.

Estos indicadores se manifiestan, generalmente, entre 30 minutos a dos horas después de ingerido el alimento con lactosa. Así lo advierte Paula Ledesma, docente de Nutrición y dietética de la Universidad Mayor sede Temuco, quien precisa que “los síntomas son variables en cada persona y la gravedad varía dependiendo de la cantidad de lactosa ingerida y de la tolerancia individual”.

Pero, ¿qué es y qué causa la intolerancia a la lactosa? Según explica la nutricionista, la intolerancia a la lactosa corresponde al conjunto de manifestaciones clínicas producidas por el consumo de productos lácteos, secundarias a la malabsorción de lactosa o incapacidad de digerir o absorber lactosa.

“La lactosa es el azúcar predominante de la leche. La causa de la intolerancia a la lactosa es la incapacidad del intestino para digerirla y transformarla en sus constituyentes: glucosa y galactosa. Esta incapacidad resulta de la escasez de un enzima (proteína) denominado lactasa, que se produce en el intestino delgado”, detalla.

De esta manera, se pueden enumerar las siguientes causas:

–La más frecuente es la intolerancia primaria a la lactosa. “La actividad de la lactasa es alta y vital durante la infancia, pero en la mayoría de los mamíferos, incluyendo los humanos, disminuye de forma fisiológica a partir del destete. La intolerancia a la lactosa es una enfermedad común, sin embargo, es rara en niños menores de 5 años. Se observa con mayor frecuencia en la pubertad o en la adolescencia tardía”, señala la docente.

–La intolerancia secundaria a la lactosa es causada por cualquier daño de la mucosa intestinal o reducción de la superficie de absorción. “Este tipo de intolerancia suele ser transitoria y depende de la enfermedad de base que tenga el paciente: enfermedad celiaca, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, parásitos intestinales y gastroenteritis, entre otras”, añade.

Deficiencia congénita de lactasa. “Hay una disminución o ausencia de la actividad de la enzima lactasa desde el nacimiento debido a la herencia autosómica recesiva. Se manifiesta en el recién nacido tras la ingestión de leche. Es una causa rara de la deficiencia y su genética no es muy conocida”, sostiene la nutricionista.

Deficiencia de lactasa del desarrollo. “La que se ve en bebés prematuros nacidos entre las 28 y 37 semanas de gestación. El intestino del bebé está subdesarrollado, lo que resulta en una incapacidad para hidrolizar la lactosa. Esta condición mejora con el aumento de la edad debido a la maduración del intestino, lo que da como resultado una actividad de lactasa adecuada”, agrega.

–¿Qué consecuencias tiene esta enfermedad?

–La intolerancia a la lactosa tiene un pronóstico excelente. La mayoría de los pacientes tienen una mejora considerable en los signos y síntomas con la modificación de la dieta. Es importante informar a los pacientes intolerantes a la lactosa y a sus familias que la ingestión de productos que contienen lactosa generalmente solo provoca síntomas reversibles sin causar daño permanente al tracto gastrointestinal, además, no hay complicaciones a largo plazo si se asegura una ingesta adecuada de proteínas, calorías, calcio y vitamina D, mediante el consumo de alimentos que contengan este tipo de nutrientes. Las siguientes son algunas complicaciones que se pueden presentar en las personas que no reciban una asesoría médica y nutricional correcta: osteopenia, osteoporosis, desnutrición, pérdida de peso, raquitismo y falta de crecimiento.

–¿Qué importancia tienen los lácteos para nuestra dieta y salud?

–La leche es rica en calcio, fósforo, colina, riboflavina, vitamina B12, vitamina A y vitamina D. La evitación prolongada de la leche en personas con intolerancia a la lactosa puede resultar en deficiencia importantes, sobre todo en población de riesgo como en niños, niñas y adolescentes que se encuentran en etapa de crecimiento y desarrollo. Respecto a la importancia de consumir lácteos, la evidencia más reciente sugirió que la ingesta de leche y productos lácteos se asocia con un menor riesgo de obesidad infantil. En adultos, se demostró que la ingesta de productos lácteos mejora la composición corporal y facilita la pérdida de peso durante la restricción energética. Además, la ingesta de leche y productos lácteos se asoció con un riesgo neutral o reducido de diabetes tipo 2 y un riesgo reducido de enfermedad cardiovascular, particularmente accidente cerebrovascular. Además, la evidencia sugirió un efecto beneficioso de la leche y la ingesta de productos lácteos sobre la densidad mineral ósea. Entre los tipos de cáncer, la ingesta de leche y productos lácteos se asoció inversamente con el cáncer colorrectal, el cáncer de vejiga, el cáncer gástrico y el cáncer de mama. Es relevante mencionar que las bebidas de origen vegetal fortificadas con calcio se han incluido como alternativa a los productos lácteos en las recomendaciones nutricionales de varios países. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, la leche de vaca y las bebidas a base de plantas son alimentos completamente diferentes, y una conclusión basada en la evidencia sobre el valor para la salud de las bebidas a base de plantas requiere más estudios en humanos.

–¿Cómo podemos reemplazar alimentos lácteos?

–La lactosa se encuentra comúnmente en los productos lácteos como leche, yogur, nata, mantequilla, crema, helado y el queso. Sin embargo, la lactosa también se puede encontrar en algunos panes y alimentos horneados, cereales para el desayuno listos para comer, sopas instantáneas, productos de confitería, galletas, aderezos para ensaladas, salchichas, salsas, mezclas para bebidas y margarina: la llamada "lactosa oculta”. Además, la lactosa también se puede ocultar en medicamentos recetados y de venta libre. Teniendo en cuenta que una dieta libre de lactosa es un tratamiento clave para las personas con intolerancia a la lactosa, es esencial que ellas se mantengan alejadas de productos lácteos seleccionados y alimentos no lácteos que contengan ingredientes lácteos y/o lactosa. Por lo tanto, es importante prestar mucha atención a las listas de ingredientes de los productos que se consumen. Se indica que sigan una dieta libre de lactosa para reducir las manifestaciones de los síntomas. Sin embargo, hoy en día ya no se recomienda evitar todos los productos lácteos, ya que la mayoría de los pacientes pueden tolerar hasta 5 g de lactosa por dosis única, aproximadamente el equivalente a 100 ml de leche.  Es importante destacar que el umbral de tolerancia aumenta si la lactosa se consume junto con otros nutrientes. Esto es importante, ya que la exclusión de todos los productos lácteos podría conducir al desarrollo de deficiencias de micronutrientes, el mayor riesgo asociado con la eliminación completa de los productos lácteos de la dieta es el de desarrollar una deficiencia de calcio y comprometer la salud ósea.