Investigador de la Universidad Mayor descubre siete nuevas especies fúngicas en Chile
El Dr. Hugo Madrid trabaja en la descripción de hongos microscópicos que podrían existir solo en territorio nacional.
“Estas nuevas especies corresponden a hongos microscópicos, los cuales no producen setas visibles a simple vista”, dice el Dr. Hugo Madrid, investigador de la carrera de Tecnología Médica y del Centro para la Resiliencia, Adaptación y Mitigación, CReAM, de la Universidad Mayor sede Temuco, sobre el descubrimiento de siete nuevas especies fúngicas en Chile.
El académico trabaja en la descripción de estos hongos nuevos para la ciencia, descubiertos en el norte, centro y sur de Chile, los cuales “no se han reportado previamente de ninguna otra parte del mundo, por lo que podrían existir solo en territorio nacional”, revela el especialista en Micología.
Dos de esas especies ya fueron enviadas a revistas científicas y actualmente se encuentran en etapa de revisión. Se trata de Curvularia moniliformis, hongo encontrado en una gramínea no identificada del Parque Nacional Río Clarillo en Pirque, Región Metropolitana, y Bipolaris seifertii, aislado desde hojas en descomposición recolectadas en Viña del Mar, Región de Valparaíso.
Sobre la primera especie, el investigador detalla que “aunque hasta ahora solo lo hemos encontrado en el ambiente, este hongo es especialmente interesante porque está genéticamente relacionado con especies de importancia médica, tales como Curvularia spicifera y Curvularia australiensis, las cuales pueden causar sinusitis, infecciones cutáneas e incluso infecciones cerebrales en pacientes inmunocomprometidos”.
El segundo hongo, en tanto, pertenece al género Bipolaris, el cual incluye especies de gran importancia en agronomía, tales como Bipolaris oryzae y Bipolaris maydis, patógenos muy agresivos que destruyen cultivos como el arroz y el maíz.

ATACAMA Y VALDIVIA
Tres de las cinco especies restantes fueron aisladas desde suelo recolectado en el Desierto de Atacama, Norte Grande y Chico, y en el Parque Nacional La Campana, Región de Valparaíso, y corresponden a Knufia deserticola, Knufia agarifissa y Knufia zarorii, esta última nombrada así en honor al Dr. Luis Zaror, destacado micólogo nacional y académico de la Universidad Mayor y Austral de Chile.
“Las especies de Knufia son principalmente hongos extremotolerantes, es decir, que viven en condiciones inhóspitas en las cuales otros hongos no podrían sobrevivir. Estos hongos pueden ser tan resistentes que otros autores reportaron que una especie, Knufia chersonesos, toleró condiciones experimentales similares a las de Marte, con alta exposición a radiación ionizante, frío extremo y escasez de agua”, destaca el Dr. Madrid.
La siguiente especie, Atractium submersum, fue aislada desde restos vegetales en descomposición recolectados, también, en el Desierto de Atacama. “Esta especie tiene especial interés porque Atractium es un género pequeño y muy poco estudiado, del cual solo se conocen solo unas 16 especies en el mundo”, explica el especialista.
Los descubrimientos no se limitan al norte y centro del país, también el sur aporta con una nueva especie fúngica y lo hace con Exophiala valdiviensis, aislada desde suelo recolectado en Valdivia.
“El género Exophiala incluye un conjunto de especies ampliamente distribuidas en la naturaleza. Aproximadamente la mitad de las especies de este género se han asociado a enfermedades en el ser humano y otros huéspedes. Estas infecciones comúnmente afectan la piel y tejidos subcutáneos, pero en algunos casos se observan infecciones invasoras diseminadas o infecciones cerebrales con una alta mortalidad”, advierte el académico.

-¿Cuál es la importancia de estos descubrimientos?
-El caso de los hongos es especial, porque es un reino del cual aún sabemos muy poco. Se estima que existirían en la naturaleza más de 2 millones de especies fúngicas, pero nosotros no conocemos ni el 10 por ciento de ellas, que son comúnmente las que encontramos en clínica, en fitopatología o biotecnología. Sin embargo, hay muchas otras que están afuera y que no conocemos o que, producto de la destrucción de sus hábitats, quizás no las alcanzaremos a conocer antes de que se extingan, lo cual sería una tremenda pérdida, ya que no sabemos si podrían tener la cura, por ejemplo, para alguna enfermedad que hoy sea un gran problema de salud pública. Los hongos son un reino todavía muy poco explorado y es ahí donde entra el trabajo de nosotros, donde aportamos descubriendo nuevas especies, caracterizándolas, dándolas a conocer a la comunidad y preservándolas en colecciones de cultivos fúngicos para que podamos ir explorando sus propiedades y potenciales aplicaciones biotecnológicas.

